¿CUÁL ES LA MEJOR COCINA?

Cocinar está de moda. Sólo hace falta encender el móvil para recibir una avalancha de vídeos, fotos, tuits y posts en los que chefs famosos, influentes y blogueros gastronómicos comparten sus últimas peripecias culinarias. En los restaurantes, es raro que no haya alguien inmortalizando su plato. Y, en el trabajo, son muchas las personas que dedican los descansos a intercambiar recetas, trucos de cocina, recomendaciones de restaurantes y consejos dietéticos.

El mundo entero parece obsesionado con qué, cuándo, dónde y por qué cocinamos, con quién lo hacemos o lo dejamos de hacer. Y, sin embargo, cómo nos sentimos mientras cocinamos nos suele interesar mucho menos. Tendemos a ignorar la actitud que adoptamos entre fogones y no cuidamos demasiado las emociones que transmitimos a los alimentos.

¿Qué te parece si dejamos de hacerlo? ¿Por qué no tratamos de enriquecer mínimamente el paradigma y defender la profundidad de uno de nuestros rituales más cotidianos? Cocinar no es sólo un acto físico o estético. Cocinar es también un acto emocional y psicológico, una actividad que nos nutre por dentro y por fuera, que da ritmo a nuestra vida y que nos permite acercarnos a las personas que más queremos. Es increíble lo que podemos sentir, y hacer sentir, con nuestros platos. Y es aún más increíble lo que podemos cambiar, y hacer cambiar, trajinando entre sartenes, ollas y cazos.

La buena cocina combina ingredientes de calidad y una técnica correcta.
La mejor cocina agrega a la mezcla anterior una buena dosis de amor y respeto.

📸 by me chez Granny