MALDITO PERFECCIONISMO

Poner sobre la mesa un plato perfecto, fotografiarlo y compartirlo digitalmente se ha convertido en el pasatiempo favorito de muchas personas. Una prueba de valía y saber. Una actividad que da prestigio.

Sin embargo, el perfeccionismo en la cocina puede tener efectos negativos, especialmente cuando los estándares que nos ponemos son demasiado altos y juzgamos nuestros platos con dureza. La búsqueda exhaustiva de la perfección está alejando de los fogones a la alegría, que no soporta la competitividad y la presión sin límites. El perfeccionismo obsesivo cansa, estresa, genera ansiedad y deprime.

¿Quieres ser una cocinera con alma?

✓  Esfuérzate sin agobiarte.
✓  Riéte de tus errores en vez de avergonzarte.
✓  Sirve platos reales, no ideales.
✓  Basa tu autoestima en la propia satisfacción y no en la opinión ajena.

El perfeccionismo excesivo es catastrófico para tu bienestar emocional, así que destiérralo de tu cocina… ¡y de tu vida!

¿Qué papel juega el perfeccionismo en tu cocina? ¿Le das mucha importancia, poca o la justa?