LAS DISTANCIAS

Mi madre vive a 1400 kilómetros. Mi hermana, igual. Mis tías, más lejos aún. Así que, en el día a día, sólo tengo a mano a un grupito de amigas para hacerles la pregunta que más me interesa explorar a partir de las cinco de la tarde: ¿Qué vas a preparar para cenar?

Cuando el hambre acecha y las ideas desaparecen, me entra la necesidad de seguir una conversación que solía tener con mi abuela antes de que perdiera la vista y dejara de trajinar entre fogones.

Me encanta curiosear lo que compra la gente en el mercado. Averiguar lo que le apetece cenar ese día. Si piensa prepararlo a la manera de siempre o tiene ganas de probar una receta nueva. ¿A ti no?

La cocina no entiende de distancias. ¿Qué vas a preparar para cenar?

Foto de Fabián Vázquez Savareikas (Talking Design Studio), chez nous