CÓMO HACER LOS BOLLOS DE AZAFRÁN DE SANTA LUCÍA

Cocinar con alma | Lola Mayenco

Hoy es #Luciadagen, la celebración sueca del día de Santa Lucía. La costumbre tradicional consiste en que la hija mayor de cada familia despierta cantando a su familia y les acompaña a una mesa de desayuno bien provista portando una corona de velas, marcando así el comienzo de la temporada de Navidad en Suecia.

En la actualidad, sin embargo, todos los niños de la casa tienen la oportunidad de participar en la fiesta y mostrar sus habilidades sirviendo el desayuno a sus padres. Así que se levantan antes que ellos; se visten entre bromas y susurros con una sencilla túnica blanca, un fajín rojo y unos calcetines gruesos; decoran la mesa; encienden unas velas; apagan todas las luces de la casa, y se dirigen a la habitación de sus mayores cantando una canción tradicional. Una vez que los padres están sentados, los niños les sirven ceremoniosamente una taza de café humeante, las conocidísimas galletas de jengibre pepparkakor y unos bollos mucho menos famosos: los saffransbullar o bollos de azafrán.

De las muchas costumbres relacionadas con Luciadagen, una de las más antiguas es la que afirma que ese día marca el momento en el que ya no se puede esquilar, hilar ni tejer más, puesto que todos los regalos de Navidad deben estar listos ya. También tendrían que estar preparadas las galletas que se van a tomar durante las fiestas y las velas que decorarán la mesa esos días deberían estar guardadas en algún rincón especial. Por último, si se quiere que el lutfisk, el pescado tradicional de Navidad, esté en su punto el día de la fiesta, se debería enterrar entre cenizas de haya antes dell día de Santa Lucía.

Pero lo que a mí más me gusta de esta fiesta es la oportunidad que ofrece a los más pequeños de la casa a atender y cuidar a los demás. Además, durante el desayuno, es habitual que los padres pretendan que no recuerdan la historia de la joven que da origen a la fiesta y expliquen la behemencia con que defendía a las viudas, los huérfanos y los peregrinos. De hecho, esta fiesta es un llamamiento a cuidar de todos los que están enfermos o se sienten solos y por eso es normal que los colegios organicen salidas con los niños para visitar hospitales, orfanatos y residencias de ancianos. Vestidos de blanco y portando velas, por supuesto.

Y es que, en Suecia, la Navidad no empieza de verdad hasta que en Luciadagen todos comen saffransbullar y pepparkakor. Pero no hay ninguna razón para no disfrutar de estos deliciosos dulces porque no vivamos por esas tierras del norte.

Aquí va la receta:

BOLLOS DE SANTA LUCÍA (Saffransbullar)

INGREDIENTES PARA 25 BOLLOS

3 g de hilos de azafrán
50 g de levadura fresca de panadero
200 g de azúcar300 ml de leche
1 huevo
150-200 g de mantequilla
1 cucharadita de sal
750 g de harina
100 g de uvas pasas

Para el glaseado
1 huevo2 cucharadas de agua

ELABORACIÓN

Muele el azafrán junto con una cucharada de azúcar, utilizando un mortero.

Desmenuza la levadura en un bol y añade unas cucharadas de leche. Derrite la mantequilla y viértela sobre la leche.

Añade el resto de los ingredientes, excepto las pasas, y amasa durante 10 minutos. Añade con cuidado la mayoría de uvas pasas, cubre la masa y deja que repose a temperatura ambiente durante 30 minutos.

Divide la masa en 25 pedazos y dales forma oblonga, de unos 10 cm de largo. Cúbrelos y déjalos reposar durante 10 minutos. Luego alárgalos hasta 20 cm y gira sus extremos en direcciones opuestas para darle a la masa la forma de una S. Pon una pasa en el centro.

Coloca los 25 bollitos en una bandeja de hornear engrasada y déjalos crecer bajo un trapo de cocina durante unos 90 minutos o hasta que los bollos hayan duplicado su tamaño.

Haz el glaseado batiendo el huevo y el agua y pincela la mezcla sobre los bollos. Hornéalos a 220 °C durante 20-25 minutos. Déjalos enfriar en la propia bandeja de hornear.

Acompaña los bollitos con café recién hecho.

Smaklig måltid!

IDEAS PARA UN CALENDARIO DE ADVIENTO MÁS SENCILLO Y SOSTENIBLE

Cocinar con alma | Lola Mayenco

Ayer comentamos que el Adviento es la oportunidad perfecta para prestar atención a las maravillas de nuestro día a día y a cultivar la propia luz, independientemente de nuestras creencias religiosas. Y hoy vamos a hablar de cómo el calendario de Adviento nos puede ayudar a conseguirlo, siempre y cuando entendamos que es mucho más que un repartidor de chocolatinas y chucherías.

Para empezar, es importante tomar conciencia de que estamos ante un calendario, o sea, ante un objeto que evoca el paso del tiempo: tenemos un objetivo que cumplir y utilizamos esta agenda para organizarnos e ir dando los pasos necesarios para alcanzarlo. En este sentido, el calendario nos invita a seguir un camino de crecimiento personal y evolución espiritual.

El calendario de Adviento también nos invita a percibir y apreciar las pequeñas cosas, ya que en sus compartimentos no cabe nada grande. Esto nos obliga a mirar a nuestro alrededor para encontrar detallitos bonitos o a usar la imaginación para proponer actividades que puedan interesar a los niños (y a los adultos, por supuesto).

Y, por último, es esencial que estos regalos tengan el mínimo coste para el presupuesto familiar y para el planeta. En un contexto en el que la crisis climática está más presente que nunca, el despilfarro y el consumismo desmedido están fuera de lugar y dan un pésimo ejemplo.

En nuestra familia, por ejemplo, ya hace años que los nomos de la Navidad alternan los pequeños detalles con unas tarjetitas en las que anotan propuestas que saben que van a entusiasmar a los niños. Les parece que los dulces no son muy sanos, que en Reyes ya reciben suficientes juguetes y, además, les gusta sorprenderles. Por eso nuestros hijos se levantan cada mañana de lo más emocionados y van directos al calendario para ver qué es lo que les han traído los nomos.

Ellos ya han aprendido que lo importante del Adviento es crecer como personas, disfrutar más del tiempo pasado en casa y pasar momentos de calidad con la familia y los amigos, de modo que ya se esperan que, en vez de la típica chocolatina, vayan apareciendo tarjetas con actividades como ver en familia una película de Navidad o salir (de noche, en bus y en pijama) para admirar las calles engalanadas de luces.

¿Te apetece incorporar la tradición del calendario de Adviento en tu familia, pero no se te ocurre qué ponerle? Aquí van algunas ideas verdes y sostenibles:

💚 REGALOS PEQUEÑOS

⋆ Un libro de cuentos de Navidad de segunda mano.
⋆ Pequeños instrumentos musicales de segunda mano (panderetas, cascabeles, zambombas, almirezes, silbatos, armónicas, maracas, etc.) y la letra de un villancico.
⋆ Una poesía, escrita por los nomos de la Navidad o por algún autor famoso.
⋆ Semillas o bulbos para sembrar.Instrucciones para hacer copos de nieve de papel.
⋆ Un molde-cortador para galletas acompañado de una receta.
⋆ Una piedra bonita.
⋆ Un adorno casero para el árbol de Navidad.
⋆ Su animal favorito hecho en origami.Una carta personal de Papá Noel o de los Reyes Magos contándoles alguna anécdota.
⋆ Artículos para hacer manualidades durante las fiestas: pegamento, rotuladores, lápices, pinturas, tizas, plastelina.
⋆ Un chiste especialmente gracioso.
⋆ Botes para hacer burbujas.
⋆ Un mapa con pistas para encontrar un “tesoro» minúsculo y escondido en algún rincón de la casa.

🎄 TARJETAS DE ACTIVIDADES

⋆ Un “vale” para poder irse a dormir especialmente tarde o para organizar una fiesta de pijamas con amigos.
⋆ Una invitación para una tarde de cine en casa para ver en familia un clásico de la Navidad.
⋆ Paseo nocturno y en pijama para admirar las luces de las calles.
⋆ Ir a patinar sobre hielo.
⋆ Dar un paseo por el río, el mar o a la montaña para conseguir alguna piedra o concha especial que añadir al jardín de Adviento.
⋆ Sacar la caja de los cuentos de Navidad y leer uno en voz alta.
⋆ Plantar un bulbo de jacintos o de crocus en una maceta, colocarlo en el jardín de Adviento y observar cómo va creciendo.
⋆ Visitar un mercado de Navidad y tomar un chocolate caliente.
⋆ Poner un poco de comida para pájaros en un plato en el jardín o el parque.
⋆ Pasear al atardecer con linternas por el parque.
⋆ Jugar al “Cinco cosas buenas” y compartir las cinco cualidades que más apreciamos de otras personas.
⋆ Ir a ver un espectáculo de Navidad en familia: una coral, una danza, un teatro, un cuento, etc. El Cascanueces es un buen ejemplo.
⋆ Escribir y llevarle la carta de los Reyes Magos al paje real. Si la carta va dirigida a Santa Claus/Papá Noel, enviarla a la Oficina de Correos de Papá Noel en Finlandia (Tähtikuja 1, FI-96930. Napapiiri) o por correo electrónico a joulupukinpaaposti(at)posti.fi).
⋆ Organizar una merienda con infusiones especiadas y galletas de Navidad horneadas con alma en casa.

Espero que estas ideas sencillas te ayuden a enriquecer tu calendario de Adviento con ideas verdes y sostenibles… Y, sobre todo, a ver la grandeza de lo más pequeño.

DREAMING OF A GREEN CHRISTMAS

Algo que celebrar | Lola Mayenco

En esta época del año, muchos necesitamos un recordatorio de que debemos bajar la velocidad, evitar el consumismo desmedido y prestar atención a los tesoros que ya tenemos. Y es por esta razón por la que hace unos días hice un curso de coronas navideñas con Philippa.

Lejos de ser un capricho decorativo pasajero, el origen de las coronas de Adviento viene de lejos. En el norte de Europa, mucho antes del nacimiento de Cristo, la gente se veía obligada a dejar de trabajar en los campos en cuanto caían las primeras nevadas. Así que, en cuanto los días se hacían más cortos y más fríos, quitaban las ruedas de los carros de labranza para protegerlas, las llevaban a las casas y las colgaban donde podían. Luego las adornaban con ramas de pino, abeto o cualquier otro tipo de arbusto de hoja perenne que tuvieran a mano. Y lo hacían porque sí, porque las ruedas quedaban más bonitas, pero también para no olvidar que hay cosas que nunca mueren.

En la actualidad, la corona de Adviento puede estar colgada en la puerta, colocada como centro de mesa rodeando unas velas o  suspendida en el aire. Pero, allá donde se encuentre, nos recuerda que ha llegado el momento de parar, descansar y centrarnos en nuestro hogar, en nuestra familia y en nosotros mismos. Toca encontrar en nuestro interior la luz y el calor que fuera no vemos y aprovechar estos días para reconectar con nuestra esencia y planear las cosas que nos gustaría hacer en cuanto llegue el buen tiempo.

Hacer, NO COMPRAR. El adviento bien entendido nos invita a identificar los placeres cotidianos sin los cuales nos cuesta vivir y a huir del consumismo excesivo.

¡Pruébalo! Ahora que ya ha pasado el Black Friday, apúntante al Green Advent y antes de sacar el monedero, párate un minuto a pensar qué estás comprando, por qué lo estás haciendo y dónde lo estás haciendo. Hazlo por ti… y por el mundo.