IDEAS PARA UN CALENDARIO DE ADVIENTO MÁS SENCILLO Y SOSTENIBLE

Cocinar con alma | Lola Mayenco

Ayer comentamos que el Adviento es la oportunidad perfecta para prestar atención a las maravillas de nuestro día a día y a cultivar la propia luz, independientemente de nuestras creencias religiosas. Y hoy vamos a hablar de cómo el calendario de Adviento nos puede ayudar a conseguirlo, siempre y cuando entendamos que es mucho más que un repartidor de chocolatinas y chucherías.

Para empezar, es importante tomar conciencia de que estamos ante un calendario, o sea, ante un objeto que evoca el paso del tiempo: tenemos un objetivo que cumplir y utilizamos esta agenda para organizarnos e ir dando los pasos necesarios para alcanzarlo. En este sentido, el calendario nos invita a seguir un camino de crecimiento personal y evolución espiritual.

El calendario de Adviento también nos invita a percibir y apreciar las pequeñas cosas, ya que en sus compartimentos no cabe nada grande. Esto nos obliga a mirar a nuestro alrededor para encontrar detallitos bonitos o a usar la imaginación para proponer actividades que puedan interesar a los niños (y a los adultos, por supuesto).

Y, por último, es esencial que estos regalos tengan el mínimo coste para el presupuesto familiar y para el planeta. En un contexto en el que la crisis climática está más presente que nunca, el despilfarro y el consumismo desmedido están fuera de lugar y dan un pésimo ejemplo.

En nuestra familia, por ejemplo, ya hace años que los nomos de la Navidad alternan los pequeños detalles con unas tarjetitas en las que anotan propuestas que saben que van a entusiasmar a los niños. Les parece que los dulces no son muy sanos, que en Reyes ya reciben suficientes juguetes y, además, les gusta sorprenderles. Por eso nuestros hijos se levantan cada mañana de lo más emocionados y van directos al calendario para ver qué es lo que les han traído los nomos.

Ellos ya han aprendido que lo importante del Adviento es crecer como personas, disfrutar más del tiempo pasado en casa y pasar momentos de calidad con la familia y los amigos, de modo que ya se esperan que, en vez de la típica chocolatina, vayan apareciendo tarjetas con actividades como ver en familia una película de Navidad o salir (de noche, en bus y en pijama) para admirar las calles engalanadas de luces.

¿Te apetece incorporar la tradición del calendario de Adviento en tu familia, pero no se te ocurre qué ponerle? Aquí van algunas ideas verdes y sostenibles:

💚 REGALOS PEQUEÑOS

⋆ Un libro de cuentos de Navidad de segunda mano.
⋆ Pequeños instrumentos musicales de segunda mano (panderetas, cascabeles, zambombas, almirezes, silbatos, armónicas, maracas, etc.) y la letra de un villancico.
⋆ Una poesía, escrita por los nomos de la Navidad o por algún autor famoso.
⋆ Semillas o bulbos para sembrar.Instrucciones para hacer copos de nieve de papel.
⋆ Un molde-cortador para galletas acompañado de una receta.
⋆ Una piedra bonita.
⋆ Un adorno casero para el árbol de Navidad.
⋆ Su animal favorito hecho en origami.Una carta personal de Papá Noel o de los Reyes Magos contándoles alguna anécdota.
⋆ Artículos para hacer manualidades durante las fiestas: pegamento, rotuladores, lápices, pinturas, tizas, plastelina.
⋆ Un chiste especialmente gracioso.
⋆ Botes para hacer burbujas.
⋆ Un mapa con pistas para encontrar un “tesoro» minúsculo y escondido en algún rincón de la casa.

🎄 TARJETAS DE ACTIVIDADES

⋆ Un “vale” para poder irse a dormir especialmente tarde o para organizar una fiesta de pijamas con amigos.
⋆ Una invitación para una tarde de cine en casa para ver en familia un clásico de la Navidad.
⋆ Paseo nocturno y en pijama para admirar las luces de las calles.
⋆ Ir a patinar sobre hielo.
⋆ Dar un paseo por el río, el mar o a la montaña para conseguir alguna piedra o concha especial que añadir al jardín de Adviento.
⋆ Sacar la caja de los cuentos de Navidad y leer uno en voz alta.
⋆ Plantar un bulbo de jacintos o de crocus en una maceta, colocarlo en el jardín de Adviento y observar cómo va creciendo.
⋆ Visitar un mercado de Navidad y tomar un chocolate caliente.
⋆ Poner un poco de comida para pájaros en un plato en el jardín o el parque.
⋆ Pasear al atardecer con linternas por el parque.
⋆ Jugar al “Cinco cosas buenas” y compartir las cinco cualidades que más apreciamos de otras personas.
⋆ Ir a ver un espectáculo de Navidad en familia: una coral, una danza, un teatro, un cuento, etc. El Cascanueces es un buen ejemplo.
⋆ Escribir y llevarle la carta de los Reyes Magos al paje real. Si la carta va dirigida a Santa Claus/Papá Noel, enviarla a la Oficina de Correos de Papá Noel en Finlandia (Tähtikuja 1, FI-96930. Napapiiri) o por correo electrónico a joulupukinpaaposti(at)posti.fi).
⋆ Organizar una merienda con infusiones especiadas y galletas de Navidad horneadas con alma en casa.

Espero que estas ideas sencillas te ayuden a enriquecer tu calendario de Adviento con ideas verdes y sostenibles… Y, sobre todo, a ver la grandeza de lo más pequeño.

DREAMING OF A GREEN CHRISTMAS

Algo que celebrar | Lola Mayenco

En esta época del año, muchos necesitamos un recordatorio de que debemos bajar la velocidad, evitar el consumismo desmedido y prestar atención a los tesoros que ya tenemos. Y es por esta razón por la que hace unos días hice un curso de coronas navideñas con Philippa.

Lejos de ser un capricho decorativo pasajero, el origen de las coronas de Adviento viene de lejos. En el norte de Europa, mucho antes del nacimiento de Cristo, la gente se veía obligada a dejar de trabajar en los campos en cuanto caían las primeras nevadas. Así que, en cuanto los días se hacían más cortos y más fríos, quitaban las ruedas de los carros de labranza para protegerlas, las llevaban a las casas y las colgaban donde podían. Luego las adornaban con ramas de pino, abeto o cualquier otro tipo de arbusto de hoja perenne que tuvieran a mano. Y lo hacían porque sí, porque las ruedas quedaban más bonitas, pero también para no olvidar que hay cosas que nunca mueren.

En la actualidad, la corona de Adviento puede estar colgada en la puerta, colocada como centro de mesa rodeando unas velas o  suspendida en el aire. Pero, allá donde se encuentre, nos recuerda que ha llegado el momento de parar, descansar y centrarnos en nuestro hogar, en nuestra familia y en nosotros mismos. Toca encontrar en nuestro interior la luz y el calor que fuera no vemos y aprovechar estos días para reconectar con nuestra esencia y planear las cosas que nos gustaría hacer en cuanto llegue el buen tiempo.

Hacer, NO COMPRAR. El adviento bien entendido nos invita a identificar los placeres cotidianos sin los cuales nos cuesta vivir y a huir del consumismo excesivo.

¡Pruébalo! Ahora que ya ha pasado el Black Friday, apúntante al Green Advent y antes de sacar el monedero, párate un minuto a pensar qué estás comprando, por qué lo estás haciendo y dónde lo estás haciendo. Hazlo por ti… y por el mundo.